METODOLOGÍA

Ofrecemos intervenciones individualizada para niños y adolescentes diagnosticados con TEA, mediante el uso de procedimientos basados en el Análisis Aplicado del Comportamiento (ABA).

La intervención se realiza en sesiones 1 a 1 adaptadas y personalizadas a las necesidades del niño. También se llevan a cabo formaciones a las familias con el objetivo de orientar ante problemas de conducta que puedan estar surgiendo en el día a día, como problemas con la autonomía personal, el control de esfínteres, etc. Con todo esto, el Análisis Aplicado del Comportamiento no solo va dirigido al trabajo de la reducción de los problemas de conducta (conductas que impiden el aprendizaje, conductas agresivas, etc. ) sino que pone su énfasis en el desarrollo funcional de todas las áreas del desarrollo. La idea es dividir cada nueva enseñanza en pasos más pequeño o sub-habilidades que permiten un aprendizaje mayor e incluso ser más preciso. Todo esto se consigue con el uso del reforzador positivo y de ayudas, todo esto promueve un aprendizaje basado en el éxito que permite un entorno de aprendizaje especialmente motivador y eficaz.

Al inicio de cada intervención, se realiza una evaluación de las habilidades iniciales, se sitúa al niño y adolescente en el pnto exacto de su desarrollo y desde allí se proponen los objetivos de trabajo.

Además, estamos asociados al Gabinete ABATerapia, lo que implica que todas las intervenciones tiene el aval de calidad por parte de la misma.

Intervención conductual:

Mediante el uso de procedimientos conductuales, se persigue aumentar las conductas en déficit (el lenguaje o la interacción social, etc); reducir las conductas en exceso (estereotipias, rabietas, etc); y fomentar la adquisición de nuevas conductas y habilidades, que les permitan ser poco a poco más autónomos en su aprendizaje.

Entorno naturalizado:

La intervención se realiza en el domicilio de la familia, en el que se llevarán a cabo tanto la intervención directa, la formación a la familia, las evaluaciones y las supervisiones. También será posible acudir a la escuela y en cualquier lugar que se considere necesario.

Inicio temprano:

Este tipo de intervención está diseñada para que pueda ser aplicada desde los 18 meses de edad del niño, que además se va adaptado a la edad de la persona, por lo que se puede seguir aplicando la intervención a lo largo de su desarrollo.

Individualizada:

La intervención es individualizada y centrada en las necesidades de cada uno de los niños o adolescentes. Las sesiones educativas se llevan a cabo en situaciones 1-1 (terapeuta – niño) lo que permite un mayor control de lo que se está enseñando.

Entrenamiento a padres:

Los padres son un pilar imprescindible en la intervención. Cada una recibe un entrenamiento personalizado para poder generalizar todos los aprendizajes y para empoderar a las familias y que sean capaces de controlar los problemas de conducta.

Generalización:

Esta intervención actúa sobre todas las áreas del desarrollo. Desde la evaluación inicial, se trabaja para que todos los aprendizajes se puedan llevar a cabo en cualquier contexto que el niño o adolescente necesite aplicar lo aprendido.


Construyamos algo juntos.


A %d blogueros les gusta esto: