¿Por qué me comporto así?

¿Por qué nos comportamos así? ¿Por qué actuamos como actuamos? ¿Por qué nos comportamos de esta manera y no de otra?

Esas son las preguntas clave que se hace el conductismo, es decir la rama de la psicología dedicada a estudiar el comportamiento humano. De una manera rápida, y muy superficial, se podría decir que nos comportamos de esa manera debido a nuestra experiencia, nuestro aprendizaje, que a base de prueba y error aprendemos como conseguir el refuerzo (algo que nos sea agradable) y, más importante aun, como evitar el castigo. Pero claro, esto nos abre una serie de preguntas que iremos resolviendo. De momento, en este post explicaremos dos: qué es el castigo y qué es el refuerzo.

¿Qué es el castigo?

No, un castigo no es mojarte con un difusor como si fueras un gato. En la sociedad se entiende como una actividad que la persona que aplica el castigo le parece que es un castigo, algo negativo, que la persona tenga una consecuencia negativa por algo que ha hecho. Dentro de la educación infantil un ejemplo sería: “Pablo no ha hecho sus deberes por lo que no tomará postre para cenar”. Pero esto no es un castigo. Supongamos que Pablo ha cenado mucho y no puede comer nada más, ¿por qué el no comer postre supondría un castigo? o si el postre de ese día no le gustaba, ¿qué problema hay entonces con que no coma el postre? Un castigo es aquella consecuencia que hace que no volvamos a repetir la conducta. Pongamos un ejemplo: “Juan al salir de casa ve nubes en el cielo pero decide no coger su paraguas, por lo que de camino al trabajo empieza a llover y llega mojado a su trabajo. Por ello Juan no volverá a salir de casa sin el paraguas cada vez que vea nubes en el cielo”. En el ejemplo lo que está pasando es que mojarse se ha convertido en un castigo y por ello no volverá a olvidarse del paraguas, para evitar mojarse, es decir para evitar el castigo. En un caso normal de la vida de una familia sería por ejemplo: “Cada vez que Marta quiere comer algo deja la cocina sucia, entonces sus padres establecen la norma que si alguien deja la cocina sucia tendrá no solo que limpiarlo sino que ese mismo día deberá dejar la cocina limpia después de cenar con todo lo que ello conlleva (recoger la mesa, fregar la loza, secar y ordenar la loza, etc.). Debido a esta nueva norma, cada vez que Marta se hace algo de comer, al terminar limpia lo que ha ensuciado”. En este ejemplo se puede ver que Marta evita el castigo, no volviendo a dejar la cocina sucia nunca más. Pero esto nos sucede día a día, con casi todo lo que hacemos, desde tener cuidado con un cuchillo, hasta el no suspender o no mentir. La única diferencia es que sabiendo esto no se aplicarán castigos “a lo loco”, sino que cuando vemos que lo que hemos aplicado no disminuye la conducta inadecuada entonces no estaremos aplicando un verdadero castigo.

Sin embargo, lo ideal no es aplicar un castigo, sino que la conducta se aprenda por reforzamiento, o por así decirlo buscando que lo que hagamos nos reporte algo positivo. Por que… quién no ha hecho algo buscando la aprobación de alguien; ha trabajado para conseguir ese libro, juego, “llámalo X”,… que tanto deseaba. Entonces, bajo esa premisa siempre es más gratificante aprender a través del refuerzo y no del castigo. Además, que el enseñar a través del refuerzo tampoco requiere comprar al niño una play station, o regalarle un collar de oro a una mujer, simplemente con estar pendiente de la persona, elogiarla por sus actos… suele ser más que suficiente y mucho más gratificante que cualquier cosa material que se le pueda dar. Y no estoy hablando de tratar a las personas como en el capítulo de The Big Bang Theory en el que Sheldon Cooper  Ofrece a Penny un bombón cada vez que realiza algo que a él le parece agradable (si no lo has visto puedes pinchar aquí y veras los momentos en el que se ve cómo lo hace y la explicación, desde un punto de vista cómico, de la función del refuerzo a través del conductismo). Pero sí podemos llevar a cabo esto del “refuerzo” de manera más natural.

Además, es importante todo lo que se puede aprender al rededor del refuerzo, y es que no solo implica dar algo y ya esta, sino que la persona que quiere ser reforzada pueda llevar a cabo alguna acción. Algunos ejemplos pueden ser: conseguir que tu madre te compre el paquete de galletas, aprobar todas las asignaturas para conseguir ir de viaje con unos amigos o bajar de peso cuando se sufre de obesidad. Todos estos ejemplos pueden suponer en alguna medida un refuerzo y además de eso cada caso lleva consigo otros aprendizajes que le servirán para repetir la acción en otro momento, para utilizarlo en situaciones diferentes pero con cierto parecido o, incluso, llegar a utilizarlo en diferentes ámbitos de su vida. Y es que el castigo enseña lo que no se debe hacer, pero el refuerzo puede enseñar muchas cosas más.

Pero,… y, ¿Por qué no podemos cambiar a otra persona o a nosotros mismos?

Con todo esto, si quieres influir en las personas no es tan sencillo como muestra Sheldon, es mucho más complicado y esto es solo una pincelada de las “leyes” que sigue la conducta humana. Además, todo este aprendizaje que hemos adquirido durante toda nuestra vida es el motivo de que nos cueste tanto cambiar, de que no podamos evitar realizar algo que siempre nos ha reportado algo positivo, incluso cuando ha cambiado y ya no nos trae lo positivo que conllevaba antes.

Sin embargo, es importante saber que si decidimos aplicar algunas de estas estrategias mucho más complejas de lo que aquí se ha expuesto, es importante tener en cuenta que el castigo solo es adecuado de aplicar en una situación en la que nada más haya funcionado o en las que apremie que esa conducta desaparezca por el bienestar de la persona o de las personas de su alrededor; véase por conductas agresivas, autolesivas o situaciones limite en las que la persona sin saberlo pueda poner en riesgo su vida o la de los demás. Pero en cualquier otra situación siempre es recomendable el refuerzo por lo ya comentado anteriormente. Así que mucho cuidado con aplicar castigos tan a la ligera y pensar en como nos gustaría que nos enseñaran a nosotros. De todas formas ya explicaremos con más detenimiento tanto el refuerzo como el castigo y cómo se deben aplicar en la vida real.

Si quieres saber más seguiré subiendo más contenido sobre esto en este blog. Para cualquier cosa no dudes en poner un comentario. ¡De todos podemos aprender y no podemos desperdiciar ningún momento o lugar de aprendizaje!

Animo mentes y a seguir aprendiendo sobre la Psicología.

Publicado por irenepsicologa

Soy psicóloga especialista en Terapia ABA con más de 5 años de experiencia. Trabajo con niños y niñas con Trastornos del Neurodesarrollo, principalmente Trastorno del Espectro Autista. Disfruto de mi trabajo y lo realizo con pasión, cada día intentando mejorar como profesional e intentando mejorar el mundo de las personas con las que trabajo.

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